“Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: ´Vengan conmigo, y les haré pescadores de hombres´. Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron” (Mt. 4, 18-20).
¿QUÉ ES AL VOCACIÓN?
El Concilio Vaticano II señala dos:
• LA VOCACIÓN A LA SANTIDAD:
Invitación que hace a todos y a cada uno de los cristianos a tratar de alcanzar la perfecta imitación de Cristo.

• LA VOCACIÓN A LA VIDA CONSAGRADA:
Invitación que hace a determinadas personas destinadas al sacerdocio, a la vida religiosa o a vivir de una manera más plena el apostolado.
Eso es lo que espera de ti.
¿CÓMO?
Dios, poco a poco, va demostrando a cada persona cuál es su llamado por medio de las circunstancias:
1.- Invitación de una persona amiga a ingresar a un Seminario, Instituto de Vida Consagrada o Comunidad de Vida Apostólica.
2.- Una inclinación que se siente hacia el Sacerdocio, la Vida Religiosa en comunidad o la consagración al Apostolado Laical.
3.- Una inspiración interna de dedicarse en plenitud a este Ministerio. Para lo cual se necesita un tiempo para rezar, meditar, leer, comparar los pros y los contras y un buen asesoramiento espiritual para seguir la inspiración del Espíritu Santo.
4.- Saber que es un camino de santidad.
¿A QUÉ COMPROMETE?
Cuando Dios confía a una persona una misión u ocupación especial, se compromete a darle todas las gracias necesarias para cumplir bien esa misión.
El elegido se compromete a seguir a Cristo con todas las consecuencias, sin que le importe abrazar la pobreza; servir donde la obediencia disponga, trabajar aquí o allá; dejar padre o madre, vivir el celibato por el Reino de los Cielos.
ANTES DE DECIDIRTE
1.- Mucha oración y frecuencia de sacramentos.
2.- Recurrir a personas prudentes que entiendan.
3.- Reflexionar y meditar a qué te expones.
4.- No tener problemas con la castidad.
5.- Valorar las propias fuerzas y cualidades.
6.- Tener una inteligencia media.
7.- Atracción por las cosas espirituales.
8.- Ilusión por llevar almas a Cristo.
9.- Desprendimiento de las cosas materiales en bien de las espirituales.
10.- Facilidad por buscar el bien de los demás antes que el propio.

ES DEJARTE GUIAR POR EL SEÑOR Y DECIDIR CON FIRMEZA:
¡AQUÍ ESTOY, SEÑOR, PARA HACER TU VOLUNTAD!