Los siete dolores de la Virgen María no son simplemente el recuerdo de una Madre que sufrió mucho. Son también un camino de fe. María sufrió, lloró y tuvo que esperar, pero nunca dejó de confiar en Dios.
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Los siete dolores de la Virgen María no son simplemente el recuerdo de una Madre que sufrió mucho. Son también un camino de fe. María sufrió, lloró y tuvo que esperar, pero nunca dejó de confiar en Dios.
Con el subtítulo «Volvemos a los cuarteles de invierno», el P. José María Escudero, mCR, Superior General de la Sociedad Misionera de Cristo Rey, nos manda esta carta circular.
El Sacerdote hace presente a Cristo y realiza misterios que nadie más puede realizar: celebra la Eucaristía y perdona los pecados. Por eso, su misión es indispensable para la vida de la Iglesia y la salvación de las almas. Pensar en esta grandeza nos lleva a comprender la urgente necesidad de promover y cuidar las vocaciones sacerdotales.
El estar a punto supone tener la voluntad siempre dispuesta para lo mejor, para lo más arduo, para lo que exige más generosidad y más vencimiento.
Santa Rosa comprendió que la gracia de Dios es un tesoro más valioso que cualquier riqueza. Aunque el sufrimiento sea difícil, puede llevarnos a una mayor unión con Dios. Su mensaje nos anima a no quejarnos de las dificultades, sino vivirlas con fe.
La vida de Santa Rosa demuestra que la oración debe transformar el corazón y acercarnos a Dios. Su ejemplo invita a amar especialmente a los pobres y anunciar a Cristo con nuestra propia vida.
La historia de Santa Mónica sigue hablando al corazón de jóvenes y adultos, porque nos enseña a afrontar las pruebas sin dejar que el desánimo tenga la última palabra. Con su ejemplo descubrimos que la paciencia, el amor y una fe perseverante pueden transformar profundamente nuestra manera de vivir.
San Pío X fue un Papa sencillo, humilde y gran catequista, que dedicó su vida a acercar a todos a Jesucristo. Destacó por su amor a los niños, a la paz y a una Iglesia formada por verdaderos apóstoles.
El calendario cita, entre los santos, a san Bernardo de Claraval, gran doctor de la Iglesia, que vivió entre los siglos XI y XII (1091-1153). Su ejemplo y sus enseñanzas resultan muy útiles también en nuestro tiempo.
San Pedro Fabro fue uno de los primeros compañeros de San Ignacio. Destacó por su humildad, profunda vida interior y especial don para los Ejercicios Espirituales y el acompañamiento de las almas. Apóstol de la concordia y de la amistad.