Con gratitud al Señor y confianza en su Providencia, la Sociedad Misionera de Cristo Rey anuncia la elección de su nuevo Superior General, llamado a animar y guiar la misión del Instituto de Vida Consagrada.
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Con gratitud al Señor y confianza en su Providencia, la Sociedad Misionera de Cristo Rey anuncia la elección de su nuevo Superior General, llamado a animar y guiar la misión del Instituto de Vida Consagrada.
Los Sagrados Corazones de Jesús y María representan el amor infinito y la compasión que ambos tienen hacia la humanidad. Son símbolos de entrega total y sacrificio por el bienestar espiritual de todos los seres humanos.
Con esperanza cristiana comunicamos el fallecimiento del P. Antonio Turú Rofes, mCR, Primer Superior General de la Sociedad Misionera de Cristo Rey. Agradecemos a Dios su vida sacerdotal y pedimos oraciones por su eterno descanso.
A lo largo de su pontificado, Juan Pablo II se ha referido en diversas ocasiones a su vocación como Sacerdote, a su designación como Obispo y a su elección como Papa, a lo que sintió y pensó en esos momentos.
Las redes están llenas de ruido, pero el mundo necesita mensajes que hablen de Dios. Evangelizar también puede comenzar con un simple “compartir”.
La vocación sacerdotal y religiosa es un camino de amor y servicio que requiere discernimiento, formación y un compromiso profundo con Dios y la comunidad. Ofrece una vida llena de significado y alegría.
La Virgen María vino a recordar al mundo la importancia de vivir cerca de Dios. Su mensaje es una invitación a rezar, hacer penitencia y buscar la paz verdadera siguiendo a Jesucristo.
No dejemos que las redes se llenen solo de cosas vacías. Compartamos mensajes de fe, esperanza y bondad, porque una palabra buena puede alegrar, sanar y acercar un corazón a Dios.
En la Tradición Católica, el toque de campanas no es solo una costumbre, sino un símbolo espiritual que expresa alegría, solemnidad y llamado a elevar el corazón hacia Dios. La campana es la Voz de Dios como se repite siempre.
Jesús nos llama a seguirlo de cerca, viviendo como Él vivió, buscando la santidad. La vida religiosa es una invitación a dejarlo todo para ser de Cristo.