No pedimos cosas materiales, sino el corazón y el alma de cada joven. Invitamos a entregarlo todo a Cristo, donde se encuentra la verdadera felicidad.
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No pedimos cosas materiales, sino el corazón y el alma de cada joven. Invitamos a entregarlo todo a Cristo, donde se encuentra la verdadera felicidad.
La Vocación es un Don de Dios que nace en el interior del corazón y se descubre en la oración y el silencio. Seguir a Cristo hace la vida muy hermosa.
La confianza en Dios no debe disminuir el respeto debido a Su Majestad. Como criaturas redimidas, estamos llamados a vivir en reverencia y gratitud.
«Y Jesús les dijo: Vengan detrás de mí y les haré pescadores de hombres. Y ellos, en seguida, dejando las redes, lo siguieron» (Mt 4, 18-20) ¿Quieres Seguirle?
Un hombre alejado de la fe experimenta la ayuda providencial a través de la devoción de su hija a santa Teresita, e inicia su retorno a Dios.
Una joven rebelde alejada de Dios es tocada por la oración. La batalla espiritual culmina en su conversión, mostrando el poder de la oración y la misericordia.
La Vida Cristiana es una lucha constante: la Iglesia Militante combate contra el mundo, el demonio y la carne. El Cristiano debe mantenerse vigilante.
El Corazón de Jesús es verdaderamente humano, pero unido sustancialmente al Verbo de Dios, siendo así el mismo Corazón de Dios. Merece adoración.
La Vocación consiste en la aptitud y la rectitud de intención, unidas al llamado de Dios y la respuesta humana. Es necesario querer seguir el llamado.
La Vocación Religiosa no consiste solo en sentimientos o inclinaciones interiores. Debe ser discernida con prudencia y confirmada por la autoridad legítima.