No hay término medio: o caminamos con Cristo o nos perdemos en las sombras del mundo. Ser amigo fiel de Jesús vale más que todos los triunfos pasajeros de la tierra.
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No hay término medio: o caminamos con Cristo o nos perdemos en las sombras del mundo. Ser amigo fiel de Jesús vale más que todos los triunfos pasajeros de la tierra.
La vocación sacerdotal y religiosa es un camino de amor y servicio que requiere discernimiento, formación y un compromiso profundo con Dios y la comunidad. Ofrece una vida llena de significado y alegría.
No dejemos que las redes se llenen solo de cosas vacías. Compartamos mensajes de fe, esperanza y bondad, porque una palabra buena puede alegrar, sanar y acercar un corazón a Dios.
Desde siglos pasados, la Iglesia ha consagrado mayo a la Virgen María. En este mes, honramos a María con flores, oraciones y actos de piedad y amor filial.
«Y Jesús les dijo: Vengan detrás de mí y les haré pescadores de hombres. Y ellos, en seguida, dejando las redes, lo siguieron» (Mt 4, 18-20) ¿Quieres Seguirle?
La Vida Cristiana es una lucha constante: la Iglesia Militante combate contra el mundo, el demonio y la carne. El Cristiano debe mantenerse vigilante.
Tras el milagro visto por muchos fieles en 1630, se instituyó la fiesta de la Virgen del Milagro, el 27 de noviembre, vinculada luego a la Medalla Milagrosa.
La Vocación Religiosa no consiste solo en sentimientos o inclinaciones interiores. Debe ser discernida con prudencia y confirmada por la autoridad legítima.
Una anciana, atrapada por un leopardo, clama a la Virgen en medio del dolor. Su fe sencilla abre paso al milagro: la fiera huye y ella salva su vida.
Responder a la Vocación es dejarse guiar por Dios con generosidad y firmeza. Es vivir para Dios, Iglesia y almas. Es decir con fe: “Aquí estoy, Señor”.