SMCR (1)

La Sociedad Misionera es una escuela al servicio de Cristo Rey

En el corazón de la espiritualidad ignaciana late un principio fundamental: la ordenación de todas las cosas al fin último para el cual el hombre fue creado: alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor. Es desde este principio, con la claridad y firmeza que lo caracterizan, que debemos contemplar la identidad de la Sociedad Misionera de Cristo Rey.

En primer lugar, la Sociedad Misionera de Cristo Rey, no es simplemente una asociación o un grupo, sino que la definimos con una palabra más profunda, cargada de significado pedagógico y de discipulado: ha de ser una escuela. Y no una escuela cualquiera, sino una escuela al servicio de Nuestro Señor Jesucristo. El Maestro absoluto, el único que enseña con autoridad, es Él. Todo en ella – su estructura, sus reglas, su espíritu – está ordenado a formar discípulos-misioneros que aprendan, en la práctica de los ejercicios de la vida comunitaria y apostólica, a conocer, amar y seguir más íntimamente a Cristo Rey.

¿Quiénes son los alumnos en esta escuela? Sacerdotes, estudiantes para el sacerdocio, hermanos. La composición no es uniforme; hay diversidad de estados, de vocaciones específicas, de dones. La sabiduría ignaciana, que tan bien supo organizar la diversidad de talentos para el bien universal, brilla aquí: cada uno conforme a su estado. Esto implica el reconocimiento gozoso y humilde del propio lugar en el Cuerpo de Cristo, sin envidias ni confusiones. El sacerdote en su ministerio sagrado, el estudiante en su formación esforzada, el hermano en su servicio consagrado: cada uno, desde su identidad propia, contribuye con lo que le es específico.

Pero esta diversidad no lleva a la dispersión. Por el contrario, todos están reunidos en el mismo fin. Este es un punto capital de la espiritualidad de la Compañía de Jesús: la unión de los ánimos y de los corazones en un mismo propósito. Y el fin es doble e inseparable, como las dos caras de una misma moneda: la propia santificación y el apostolado. No hay santidad verdadera que no se expanda en el deseo de ganar almas para Cristo, ni hay apostolado fecundo que no nazca de una vida interior profunda y de una búsqueda constante de la santidad. Es el «contemplativo en la acción» que describía San Ignacio.

En esta escuela al servicio del Rey, nadie queda desprovisto. El texto afirma con fuerza que en ella hallarán abundancia de medios. La espiritualidad ignaciana es profundamente práctica y confía en que Dios provee los medios para los fines que Él mismo inspira. Estos medios son todos aquellos recursos espirituales, comunitarios, formativos y apostólicos que la Sociedad pone a disposición de sus miembros: la oración litúrgica y personal, los ejercicios espirituales, el estudio serio de la teología, la dirección espiritual, la vida fraterna, el trabajo misionero concreto. Es una abundancia que pide ser recibida y utilizada con gratitud y generosidad.

¿Con qué objetivo último? Para trabajar intensamente por el Reinado de Jesucristo nuestro Señor. He aquí la intensidad ignaciana, el «magis», el «más» que no se conforma con lo mediocre, sino que busca gastarse sin medida en la mayor gloria de Dios – el Ad Maiorem Dei Gloriam. El trabajo no es una actividad cualquiera; es un trabajo intenso, esforzado, entregado, sostenido por el fuego del amor divino. Y su meta es grandiosa: extender el Reinado de Jesucristo, hacer que su señorío de verdad, de gracia, de justicia y de paz penetre en los corazones, en las familias y en todas las estructuras de la sociedad humana. Por lo tanto, ser miembro de esta Sociedad es aceptar el ingresar a una escuela de servicio y de entrega. Es comprometerse, con la seriedad de quien sabe que está tratando asuntos de vida eterna, a aprovechar esos medios abundantes, desde el propio estado, en unión con los hermanos, para el mismo fin de santificarse y salvar almas, trabajando siempre, y con todas las fuerzas, para la mayor gloria de Cristo Rey.

Picture of Redacción SMCR

Redacción SMCR

Las publicaciones firmadas como «Redacción SMCR» son producidas por miembros del equipo de redacción bajo la supervisión del Responsable del Equipo Editorial de nuestro instituto, quien garantiza que cada contenido sea fiel a los principios rectores de la Sociedad Misionera de Cristo Rey. Como nos enseñó el Padre José María Alba S.J., «¿Para qué queremos la vida si no es para gastarla en el Divino servicio?». Si deseas ponerte en contacto con nosotros o tienes algún comentario sobre nuestro contenido, por favor escribe al correo contacto@misionerosdecristoreyperu.com.
Picture of Redacción SMCR

Redacción SMCR

Las publicaciones firmadas como «Redacción SMCR» son producidas por miembros del equipo de redacción bajo la supervisión del Responsable del Equipo Editorial de nuestro instituto, quien garantiza que cada contenido sea fiel a los principios rectores de la Sociedad Misionera de Cristo Rey. Como nos enseñó el Padre José María Alba S.J., «¿Para qué queremos la vida si no es para gastarla en el Divino servicio?». Si deseas ponerte en contacto con nosotros o tienes algún comentario sobre nuestro contenido, por favor escribe al correo contacto@misionerosdecristoreyperu.com.