Cristo entra en Jerusalén como Rey humilde y de paz, no con poder humano, sino con mansedumbre y amor. Hoy nos invita a abrirle el corazón para que reine verdaderamente en nuestra vida.
ENTRADA TRIUNFAL
La entrada triunfal en Jerusalén expresa la manifestación de Cristo, que entra a Jerusalén como el Rey y El Mesías. Él es el nuevo Melquisedec. Recuerden la carta a los hebreos dice que el nombre de Melquisedec significa; en primer término: Rey de Justicia y Él era además Rey de Salem, es decir; Rey de Paz. Shalom significa Paz. (Heb 7,2)
Él entra en un burrito. En la antigüedad los reyes iban montados sobre los burros o un asna, por eso simboliza la entrada triunfal de Cristo como Rey. Esto hace referencia ya la profecía de Zacarías 9: «alégrate mucho, hija de Sión. Grita de júbilo, hija de Jerusalén. Mira que tu Rey viene hacia ti. Él es justo y victorioso; humilde y montado sobre un asno, sobre la cría de un asna» (Zac 9). La profecía cumplida en Cristo afirma que Jesús venía como un rey de paz que triunfa, no con armas, ni violencia, sino con humildad y mansedumbre. Los padres de la iglesia dicen que esta asna madre representa al pueblo de Israel sometido al yugo de la ley, mientras que el borriquillo donde estaba Cristo simboliza a los paganos. El grito hosanna es una aclamación que se dirigía a un Salvador, como decir: “sálvanos” y luego se usó como un grito de alegría como aquel: “¡Viva!”
Las palmas y los ramos que sacaban de los árboles eran símbolos de la victoria y del triunfo. Los mantos que ponían sobre el camino simbolizan las alfombras por donde caminaba el rey, y la gente sacudía estos ramos y gritaba «¡Hosanna, bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el reino que viene de nuestro padre David!».
¿QUÉ ES UN REY?
La palabra “rey” viene de la palabra griega “monarca”: monos que es uno, y argés que significa gobierno. Un rey es un monarca que tiene dos características: tiene suprema autoridad sobre una sociedad y le viene por derecho hereditario.
Las razones por la que Cristo es Rey:
Primera: porque es Dios, es el primogénito de toda criatura. Él es Dios;
Segunda: porque con su sangre compró para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación, y ha hecho de ellos, para nuestro Dios, un reino de sacerdotes que reinan sobre la tierra, ha hecho un reino, porque es rey;
Tercera: porque Él mismo dijo en la pasión a Pilato cuando estaba en el pretorio: «¿eres Tú el rey de los judíos?» y Cristo responde: «mi reino no es de este mundo». Pilatos le dice de nuevo: «entonces ¿eres Rey?» y Cristo lo afirma: «Sí, como dices; soy Rey».
El Domingo de Ramos se conmemora la entrada triunfal. En la Liturgia hay dos Evangelios; el primero que se hace fuera de la iglesia o a la entrada de la iglesia que conmemora la entrada triunfal de Cristo y el segundo evangelio, que es adentro de la iglesia en la que se relata la Pasión de Cristo. Vemos que entre los dos evangelios hay un mismo tema que es: Cristo Rey.
El día de la entrada triunfal la gente estaba muy alegre; cortaba los ramos y lo sacudía. Gritaba: ¡Viva!, ¡Hosanna! Ponía sus mantos. Pero, veamos el cambio de sentimientos, en ese momento que era todo gozo, dice el evangelio: «Jesús venía bajando del monte. Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella». Todos alegres con Cristo y por dentro Él lloró, lloró por ella diciendo: «si tú conocieras en este día el mensaje de paz, pero ahora ha quedado oculto a tus ojos porque no has conocido el día de tu visita». Jerusalén representa cada alma.
La Semana Santa son los días más importantes de todo el año. Cristo viene a reinar sobre nuestra alma pobre, humilde, en un burrito, Él es rey, pero “no has conocido el mensaje de paz”. Él es el rey de la paz, pero no has conocido ese mensaje. Y ¿por qué en menos de una semana lo van a crucificar? ¿por qué motivo? ¿por qué lo crucifican? El por qué, la respuesta, está encima de la Cruz: INRI, Jesús Nazareno Rey de los Judíos.
Si vemos el Evangelio de San Juan, tiene todas las características de la reyesía de Cristo: le ponen el manto púrpura como un rey, la corona de espinas como un rey, en la vara la caña como un rey, decían (los judíos) “no escribas esto” pero les responden “lo escrito, escrito está” es rey. Entonces el mensaje ese: los dos evangelios y ese momento en que todo está lleno de alegría, pero Cristo frena el burrito y llora.
Cristo es Rey, no solamente es rey nuestro sino también es rey de la sociedad en la que vivimos Cristo vino a triunfar y va a triunfar es preciso que el reine hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies dice San Pablo (1Cor 15). El papa Pío XI instituyó esta fiesta de Cristo Rey con la Encíclica Quas Primas en 1925, va especialmente contra dos errores, el liberalismo no que es una concepción errada de la libertad y contra el secularismo que viene de una concepción errada de la libertad, es una libertad mal entendida, una libertad que busca “liberarse” de Dios y el otro tipo de secularismo viene de sécula propio del mundo los mundanos, son los hombres sin fe, que viven solamente para este mundo y se burlan de los creyentes como si fueran gente tonta o anticuada, estas dos herejías las podemos ver en el Salmo 2 y cómo el sentimiento propio de éstos está expresado así:
«Por qué se amotinan las naciones y los pueblos planean un fracaso, se alían los reyes de la tierra los príncipes conspiran contra el Señor y contra su Ungido. Rompamos sus coyundas sacudamos su yugo, el que se sienta en los cielos se sonríe el señor se burla de ellos luego les habla con ira los espanta con su cólera yo mismo he establecido a mi rey en Sión mi Monte Santo pídeme y te daré en herencia Las Naciones en propiedad de los confines de la tierra con cetro de hierro los quebrantarás los quebrarás como vaso de alfarero y ahora Reyes sed sensatos escarmentar los que Regis la tierra servida al Señor con temor rendido y homenaje temblando no sea que si irrite y vayáis a la ruina». (Sal 2)
Entonces los reyes de la tierra conspiran contra Dios: “rompamos las riendas, sacudamos su yugo, sus mandamientos, no quiero la moralidad, por qué tiene que haber moral, por qué tenemos que seguir los mandamientos, nosotros somos Dios, tenemos la libertad” esas son las expresiones que tienen estos del liberalismo y del secularismo, no hay ley, yo soy mi ley, yo soy Dios.
Cristo, viene a visitarnos en estos días de la semana santa, cuando comienza con el domingo de Ramos y Él quiere reinar sobre Jerusalén, que somos nosotros, quiere reinar en nuestra mente, si no lo dejamos reinar en nuestra mente y endurecemos nuestro propio juicio le vamos a coronar con espinas. Cristo viene a reinar en Jerusalén en nuestra alma, en nuestros cuerpos, y si dejamos que los placeres reinen en nuestro cuerpo, a Cristo lo vamos a flagelar. Cristo viene a reinar en nuestra boca, Cristo viene a reinar en nuestro corazón, Cristo viene a reinar en nuestras manos, en nuestros pies, pero si no reina nuestra boca, le daremos hiel, si no reina nuestro corazón, la lanza le abrirá su corazón, si no reina nuestras manos y en nuestros pies, los clavos le abrirán nuevamente sus manos y sus pies.
Quiero terminar con una historia que sucedió en México, a San José Sánchez del Río, era un niño de 14 años, lo habían detenido él le dio su caballo a su general para que se salvara y a él lo apresaron y lo encarcelaron, pidió tinta y papel para escribirle a su mamá una carta que dice:
«“Querida mamá, me hicieron prisionero en combate en este día, creo que voy a morir, pero no importa mamá resígnate a la Voluntad de Dios. No te preocupes por mi muerte que es lo que te mortifica, di a mis hermanos que sigan el ejemplo que les dio su hermano, el más chico y tú haz la voluntad de Dios, ten valor y mándame la bendición, juntamente con la de mi padre. Salúdame a todos por última vez y tú recibe el corazón de tu hijo que tanto te quiere y verte deseaba antes de morir. José Sánchez del Río”
José fue trasladado al centro de la Fuerzas Federales de Jiquilpan, donde rechazó muchas proposiciones que le hacían para salvarse con tal que abandonar la Fe, luego fue encerrado en el bautisterio de una Iglesia derruida, en la cual él había sido bautizado 14 años antes, allí ayunó un día entero por devoción y en Sahuayo rezó todos los días el Santo Rosario y al terminarlo solía cantar “al cielo, al cielo, al cielo quiero ir”, su santidad y valentía se conocía por todos los alrededores de los pueblitos, el 10 de febrero llegó la orden de ejecutar a José, el capitán no se animó a hacerlo frente al pueblo, esperaron hasta las 11 de la noche, lo sacaron de la Iglesia para llevarlo al camposanto, le cortaron las plantas de los pies y lo hicieron caminar a golpes hasta el panteón, José en este trayecto iba rezando y rezando y cantando “al cielo, al cielo, al cielo quiero ir” y lanzando el grito de “¡Viva Cristo Rey y viva la Virgen de Guadalupe!, los soldados querían hacerlo apostatar, renegar de la fe, pero no lo lograron, el jefe de la escolta le dijo que si se callaba y gritaba viva el gobierno lo dejaba libre, como respuesta José siguió gritando: “¡Que viva Cristo Rey!” por lo que lo golpearon con la culata del rifle rompiéndole la mandíbula, José les había dicho antes, que aunque no pudiera hablar, menearía la cabeza como para “gritar” ¡viva Cristo Rey!, y cuentan que seguía haciendo señas con su cabeza, queriendo gritar ¡viva Cristo Rey!, ya en el panteón preguntó cuál era su sepultura y con un rasgo maravilloso de heroísmo se puso en pie junto al borde de su propia tumba, los ejecutores empezaron a picarle con verduguillos las manos y los brazos y a cada piquete doloroso José gritaba “¡Viva Cristo Rey, Viva la Virgen de Guadalupe!”. El jefe de la escolta le preguntó por última a José si tenía algo que mandar a decir a su papá, “¡Que nos veremos en el cielo!” gritó el mártir y finalmente le dispararon detrás de la oreja para matarlo. José tenía 14 años cuando entraba como mártir al reino de los cielos».
Feliz y santo día del Domingo de Ramos. Pidamos a Cristo que reine desde la Cruz en este mundo.