La Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo es una ocasión para adorar la grandeza y el amor de Dios, nuestro Señor. Que este día sea para cada uno, un día lleno de gracias.
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La Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo es una ocasión para adorar la grandeza y el amor de Dios, nuestro Señor. Que este día sea para cada uno, un día lleno de gracias.
El “sí” de María maduró a lo largo de toda su vida, especialmente al pie de la Cruz, donde recibió una nueva maternidad espiritual. Desde entonces, acompaña a la Iglesia como Madre y guía de todos los discípulos de Cristo.
Cuando Cristo asciende al Cielo, no abandona a la humanidad; al contrario, abre para nosotros el camino hacia la vida eterna. Allí donde ha llegado la Cabeza, estamos llamados a llegar también nosotros, que somos sus miembros.
En la Tradición Católica, el toque de campanas no es solo una costumbre, sino un símbolo espiritual que expresa alegría, solemnidad y llamado a elevar el corazón hacia Dios. La campana es la Voz de Dios como se repite siempre.
Jesús es Rey del cielo, de nuestras almas y de toda la sociedad. En este Domingo de Ramos, dejemos que Él reine en nuestros pensamientos, palabras y obras.