Apreciados en Cristo:
Antiguamente los ejércitos interrumpían las campañas bélicas durante la estación más fría del año. Los soldados regresaban a instalaciones fortificadas denominadas “cuarteles de invierno” para descansar, curar heridas y estar a salvo del clima adverso. En nuestros días, “volver a los cuarteles de invierno” es una expresión popular que significa retirarse temporalmente a un lugar seguro para reponer fuerzas, protegerse o rearmarse tras un periodo de esfuerzo.
Para los miembros de la Unión Seglar y de la Asociación Juvenil el verano es un tiempo de vacaciones escolares y/o laborales, pero no un tiempo de descanso. Porque es en este período del año cuando, libres de las tareas que requiere la vida académica y laboral, nos queda más tiempo para dedicarnos a la práctica de la caridad apostólica con los demás.
Los intensos días de las Colonias infantiles y de los Campamentos, con sus laboriosas tareas de preparación y de realización, suponen un desgaste para aquel que se toma en serio el afán de “llevar almas de joven a Cristo”. Y lo mismo le ocurre a cualquier adulto que ha comprendido que el tiempo – también el del verano – es un talento que Dios nos presta para que lo empleemos en ayudar a los demás a salvarse.
En ambos casos, nuestra actividad apostólica del verano, si ha sido “en primera línea de vanguardia”, nos habrá hecho comprender, una vez más, cuánto necesitamos rearmarnos espiritual e intelectualmente para ser instrumentos eficientes en la acción apostólica.
Y es que es un dato de experiencia que las trincheras y murallas de los alejados de la religión son cada vez más impermeables a la predicación del Evangelio. Y cuando, armados de las argumentaciones que escuchan en los medios de comunicación, cuestionan las verdades de la fe, incrementan año tras año el calibre y complejidad de sus razonamientos.
Por eso, con el comienzo del nuevo curso, la Sociedad Misionera de Cristo Rey llama, a todos aquellos a los que llega su benéfico influjo, a retornar a los cuarteles de invierno. Es tiempo de cultivar la vida espiritual: la oración, la frecuencia de sacramentos, la ascética, la práctica de las virtudes… Es tiempo de intensificar nuestra unión e identificación con Cristo. Sin esa unión con Él y sin tener un corazón semejante al Suyo, todo nuestro empeño apostólico será simple desgaste infecundo.
De ahí la importancia de aprovechar todos los recursos que la Sociedad Misionera pone a nuestro alcance para alimentar debidamente nuestra vida espiritual: Reuniones de Grupo, Ultreyas, Adoración Nocturna, Retiros Mensuales, Cenáculos, Ejercicios Espirituales, Peregrinaciones, actividades y ambiente sanos, buenas amistades… Santa Misa diaria, disponibilidad de confesores, capilla siempre abierta para hacer la oración mental, la Visita al Santísimo, la Guardia de Honor…
Y lo mismo todo lo que se nos ofrece para el cultivo e incremento de nuestra formación intelectual. En este aspecto me llena de gozo anunciaros que en este curso, además del enriquecimiento que nos aportan los temas de las Ultreyas, las Conferencias de los Cenáculos, los buenos libros de la Sección del Apostolado de la Prensa… la Asociación Juvenil inaugura una nueva Sección denominada “Círculo de Estudios San Atanasio”.
Por medio de un estudio introductorio – básico – de la filosofía, podremos afianzar nuestras convicciones religiosas desde sus mismos fundamentos racionales.
La fe es la adhesión a la Verdad revelada de un ser humano, es decir, de un ser racional y, por ello, cada persona debe analizar con su entendimiento si hay motivos racionales o no para esa adhesión.
Podremos también estar preparados para ayudar a quienes tienen convicciones racionales erróneas que los llevan a calificar como cuentos de hadas las verdades de la fe. ¿Cómo explicar, por ejemplo, el relato evangélico del Nacimiento del Hijo de Dios en Belén, a quien está convencido de que sólo existe la materia y nada más que la materia?
Con todo, más allá de este uso práctico y apologético, no dudo en proclamar que la grandeza de la filosofía radica en que no sirve para nada. En efecto, a diferencia de otras disciplinas como las matemáticas, la física, la química o la economía, la filosofía no es un medio para construir edificios, llevar cohetes a la luna, curar enfermedades o hacerse rico. La filosofía no le sirve al hombre para otros fines, sino que es el hombre el que sirve a la filosofía, ya que todo ser humano orienta su vida, dirige sus pasos, toma sus decisiones más importantes, según sus convicciones filosóficas.
Alcanzar con la sola razón la explicación de la realidad que existe, descubrir el sentido y finalidad de nuestra vida, es la tarea más noble y más prioritaria a que puede dedicarse el ser humano con sus solas fuerzas naturales. Así lo han hecho los grandes filósofos a lo largo de la historia. Y, aupados en sus hombros, empezando desde un nivel básico, vamos a procurar hacerlo también nosotros en el Círculo de Estudios.
En breve se os comunicará cómo y cuándo va a desarrollarse. Está inicialmente dirigido a los jóvenes de la Asociación, especialmente estudiantes de Bachillerato y Universidad. Pero queda abierto a todo aquel que, teniendo un corazón joven, mantiene viva su sed de conocimiento de la verdad.
Aprovechemos, en nuestra vuelta a los cuarteles de invierno, esta nueva propuesta de formación que se nos ofrece en la Asociación. Tengamos para con nosotros mismos la caridad de enriquecernos intelectualmente. Y, al mismo tiempo,la caridad apostólica de capacitarnos cada vez más para el apostolado con los no creyentes.
Ad Maiorem Dei Gloriam

