La Vida Cristiana es una lucha constante: la Iglesia Militante combate contra el mundo, el demonio y la carne. El Cristiano debe mantenerse vigilante.
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La Vida Cristiana es una lucha constante: la Iglesia Militante combate contra el mundo, el demonio y la carne. El Cristiano debe mantenerse vigilante.
El Corazón de Jesús es verdaderamente humano, pero unido sustancialmente al Verbo de Dios, siendo así el mismo Corazón de Dios. Merece adoración.
La Vocación consiste en la aptitud y la rectitud de intención, unidas al llamado de Dios y la respuesta humana. Es necesario querer seguir el llamado.
La Vocación Religiosa no consiste solo en sentimientos o inclinaciones interiores. Debe ser discernida con prudencia y confirmada por la autoridad legítima.
El episodio muestra la religiosidad indígena y control eclesiástico en el virreinato peruano, entre conflictos, resistencias y adaptaciones culturales.
Responder a la Vocación es dejarse guiar por Dios con generosidad y firmeza. Es vivir para Dios, Iglesia y almas. Es decir con fe: “Aquí estoy, Señor”.
El Padre Alba recibió de Dios una naturaleza muy bien dotada y perfectamente equilibrada, en donde la Gracia obró con gran fecundidad.
La Cruz revela el amor infinito de Dios, que entrega a su Hijo por la salvación del hombre, mostrando así el valor de cada alma y la gravedad del pecado.
La Eucaristía es el Don supremo de Cristo confiado al Sacerdote. En ella, su amor se hace presente y transforma la vida del mundo.
A través de la oración, el rosario y una vivencia interior, Anthony comprende cómo María lo conduce a Jesús y a su presencia real en la Eucaristía.