María es Madre física de Jesús y Madre espiritual de los hombres. Debemos amar a María y honrarla de todo corazón. Así daremos gusto al Señor que, como todo hijo bien nacido, se alegra de ver a su Madre Santísima honrada y amada.
Inicio » Archivo de Redacción SMCR
María es Madre física de Jesús y Madre espiritual de los hombres. Debemos amar a María y honrarla de todo corazón. Así daremos gusto al Señor que, como todo hijo bien nacido, se alegra de ver a su Madre Santísima honrada y amada.
El soldado portaba consigo un Detente —pequeño escapulario en el cual está escrito “¡Detente! El Sagrado Corazón de Jesús está conmigo – Venga a nosotros tu Reino”— obsequiado al regimiento por la Hermandad del Cristo del Perdón de Elche.
El Sacerdote hace presente a Cristo y realiza misterios que nadie más puede realizar: celebra la Eucaristía y perdona los pecados. Por eso, su misión es indispensable para la vida de la Iglesia y la salvación de las almas. Pensar en esta grandeza nos lleva a comprender la urgente necesidad de promover y cuidar las vocaciones sacerdotales.
San José escuchó la oración fiel de aquel hombre que sufría en silencio. Lo condujo hasta el monasterio, donde encontró la fe, la paz y la esperanza. Que San José también nos proteja y nos acerque siempre al corazón de Jesús.
Santa Rosa comprendió que la gracia de Dios es un tesoro más valioso que cualquier riqueza. Aunque el sufrimiento sea difícil, puede llevarnos a una mayor unión con Dios. Su mensaje nos anima a no quejarnos de las dificultades, sino vivirlas con fe.
La vida de Santa Rosa demuestra que la oración debe transformar el corazón y acercarnos a Dios. Su ejemplo invita a amar especialmente a los pobres y anunciar a Cristo con nuestra propia vida.
San Agustín nos recuerda que nuestra perfección está en Cristo y que sólo unidos a Él encontramos nuestro verdadero camino. Ser santos es volver una y otra vez a Dios, incluso después de nuestras caídas, y descansar finalmente en su amor.
La historia de Santa Mónica sigue hablando al corazón de jóvenes y adultos, porque nos enseña a afrontar las pruebas sin dejar que el desánimo tenga la última palabra. Con su ejemplo descubrimos que la paciencia, el amor y una fe perseverante pueden transformar profundamente nuestra manera de vivir.
Santa Teresa de Jesús Jornet nos invita a poner a Dios en el centro de nuestra vida y a caminar con la mirada puesta en la eternidad. Así podremos vivir libres, sin ser esclavos de las cosas pasajeras del mundo.
En el camino para ser un católico no practicante, el punto central es el abandono de la Misa dominical. Nunca encontrarás un motivo positivo para dejar de ir a Misa, que sea virtuoso, es decir que provenga de algo valioso, que dé valor al acto de no ir, que demuestre que es mejor no ir que ir.