Los Sagrados Corazones de Jesús y María representan el amor infinito y la compasión que ambos tienen hacia la humanidad. Son símbolos de entrega total y sacrificio por el bienestar espiritual de todos los seres humanos.
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Los Sagrados Corazones de Jesús y María representan el amor infinito y la compasión que ambos tienen hacia la humanidad. Son símbolos de entrega total y sacrificio por el bienestar espiritual de todos los seres humanos.
Después de una generosa y abnegada vida de sacerdote y religioso, apóstol incansable de la Santísima Virgen y del confesonario, ha sido llamado a participar plenamente de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, a los 80 años de edad y 46 años de sacerdocio.
Con esperanza cristiana comunicamos el fallecimiento del P. Antonio Turú Rofes, mCR, Primer Superior General de la Sociedad Misionera de Cristo Rey. Agradecemos a Dios su vida sacerdotal y pedimos oraciones por su eterno descanso.
A lo largo de su pontificado, Juan Pablo II se ha referido en diversas ocasiones a su vocación como Sacerdote, a su designación como Obispo y a su elección como Papa, a lo que sintió y pensó en esos momentos.
Cuando Cristo asciende al Cielo, no abandona a la humanidad; al contrario, abre para nosotros el camino hacia la vida eterna. Allí donde ha llegado la Cabeza, estamos llamados a llegar también nosotros, que somos sus miembros.
Jesús nos llama a seguirlo de cerca, viviendo como Él vivió, buscando la santidad. La vida religiosa es una invitación a dejarlo todo para ser de Cristo.
La vocación sacerdotal es un llamado de Dios desde la eternidad para servirle y entregarse por la salvación de las almas. Es una elección divina.
No pedimos cosas materiales, sino el corazón y el alma de cada joven. Invitamos a entregarlo todo a Cristo, donde se encuentra la verdadera felicidad.
La confianza en Dios no debe disminuir el respeto debido a Su Majestad. Como criaturas redimidas, estamos llamados a vivir en reverencia y gratitud.
«Y Jesús les dijo: Vengan detrás de mí y les haré pescadores de hombres. Y ellos, en seguida, dejando las redes, lo siguieron» (Mt 4, 18-20) ¿Quieres Seguirle?