Via Crucis

El Piadoso Ejercicio del Santo Vía Crucis

VÍA CRUCIS BREVE

ORACIÓN INTRODUCTORIA

Señor mío Jesucristo que a todos los que queremos seguirte nos invitas a tomar la cruz que tu Providencia nos destina en esta vida y a llevarla con ánimo y abnegación detrás de ti, y que para darnos ejemplo tomas la más pesada de todas las cruces, y caminas delante de todos; danos tu luz y tu gracia al meditar en este Vía Crucis tus pasos, para saber y querer seguirte.

Y tú, ¡oh Madre de los Dolores!, inspíranos los sentimientos de amor con que acompañaste en este camino de amargura a tu divino Hijo.

1ª ESTACIÓN: JESÚS CONDENADO A MUERTE.

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

(Se repite en todas las estaciones)

Oh Jesús, dulce Salvador mío, que siendo el Creador del cielo y de la tierra has aceptado ser juzgado y condenado por un tribunal humano para que yo no sea condenado en el tribunal divino! Concédeme la gracia de llorar mis pecados que son la causa de tu muerte.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Pequé, Señor, pequé: ten piedad y misericordia de mí.

Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

(Se repite en todas las estaciones)

2ª ESTACIÓN: JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS.

Oh Jesús, que dijiste: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame»! Dígnate fortalecerme, a fin de que acepte cristianamente todas las cruces que tu amor me envíe para alcanzar mi salvación.

3ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ.

¡Oh Jesús!, que caído bajo el peso de la Cruz te levantas tan generosamente, dígnate darme el valor necesario para levantarme enseguida, por medio de la oración y la penitencia, cuando tenga la desgracia de caer en el pecado o en el desaliento.

4ª ESTACIÓN: JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE.

Oh dolorosísima Madre mía, que, unida a Jesús, participaste de un modo tan perfecto en la Pasión de tu Divino Hijo! Dígnate concederme la gracia de llorar contigo y de tener mi corazón traspasado como el tuyo por tantos sufrimientos como Jesús padeció por mi salvación.

5ª ESTACIÓN: EL CIRENEO AYUDA A LLEVAR LA CRUZ.

¡Oh Jesús, que quieres que nosotros añadamos nuestra pequeña gota de agua al cáliz de tu pasión! Dígnate enseñarnos a sufrir de buen grado por ti, los pequeños sacrificios y las penas de cada día y a unir nuestros trabajos y nuestros padecimientos a los tuyos.

6ª ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DEL SEÑOR.

¡Oh Jesús, que dejaste el retrato de tu divino Rostro en el velo de la Verónica! Dígnate imprimir de tal manera tu imagen en mi alma, que fortalecido por el valor de esta santa mujer, nunca jamás me deje arrastrar por el cobarde respeto humano.

7ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ.

¡Oh Jesús, que abrumado por mis pecados tan numerosos caes por segunda vez! Perdón por todas mis faltas. De ahora en adelante acudiré a la oración en las tentaciones, sin desalentarme jamás; huiré de las ocasiones peligrosas y, con tu gracia, quiero no volver a caer.

8ª ESTACIÓN: JESÚS Y LAS MUJERES DE JERUSALÉN.

¡Oh Jesús, que dices a las mujeres de Jerusalén: «No lloren por mí, sino por ustedes y por sus hijos»! Dígnate concederme la gracia de llorar mis pecados y de considerarlo todo a la luz de tus juicios.

9ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ.

¡Oh Jesús, que una vez más te levantas para entregarte al verdugo por mi salvación! Dígnate concederme la perseverancia hasta la muerte, sin desesperar jamás.

10ª ESTACIÓN: JESÚS DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS.

¡Oh Jesús, tan cruelmente despojado de tus vestiduras! Perdón por todos los escándalos de la moda. Dígnate inspirarme, con el sentido de la modestia cristiana, un vivo horror de todo lo que ofende a la virtud de la pureza y haz que para permanecer puro tenga el valor de mortificar mi vista y todos mis sentidos.

11ª ESTACIÓN: JESÚS ES CRUCIFICADO.

¡Oh Jesús, que para salvarme has soportado el cruel suplicio de la crucifixión! Dígnate enseñarme a mortificar mi carne y todas mis pasiones desordenadas.

¡Oh Madre dolorosa! Dígnate gravar profundamente en mi corazón las llagas de Jesús Crucificado.

12ª ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ.

¡Oh Jesús que, en tu agonía, perdonaste a tus verdugos, abriste el cielo al ladrón arrepentido y nos diste a tu Madre para que fuese la Madre de nuestras almas! Dígnate, por tu muerte dolorosa, concederme la gracia de morir desde ahora al pecado y de tener una santa muerte en tu amor.

En unión de tu muerte y en expiación de mis pecados, acepto desde ahora la muerte que te plazca enviarme. ¡Corazón agonizante de Jesús, y tú, Corazón Inmaculado y Doloroso de María! te confío mi última hora y la última hora de todos los pecadores.

13ª ESTACIÓN: EL DESCENDIMIENTO DEL SEÑOR.

¡Oh dolorosísima Madre mía, son mis pecados los que han crucificado a tu divino Hijo! Dígnate enseñarme a contemplar cada día estas santas llagas y a refugiarme en ellas con el pensamiento en las tentaciones.

14ª ESTACIÓN: JESÚS ES SEPULTADO.

¡Oh Madre mía dolorosa! No quiero abandonar el sepulcro en el que dejas el cuerpo ensangrentado de Jesús sin prometerte, ayudado de tu intercesión, vivir como buen cristiano hasta la muerte.

ORACIÓN

Mira, Señor, a esta familia tuya por la cual nuestro Señor Jesucristo no dudó entregarse a las manos de los verdugos y subir al suplicio de la Cruz. El cual vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

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Redacción SMCR

Las publicaciones firmadas como «Redacción SMCR» son producidas por miembros del equipo de redacción bajo la supervisión del Responsable del Equipo Editorial de nuestro instituto, quien garantiza que cada contenido sea fiel a los principios rectores de la Sociedad Misionera de Cristo Rey. Como nos enseñó el Padre José María Alba S.J., «¿Para qué queremos la vida si no es para gastarla en el Divino servicio?». Si deseas ponerte en contacto con nosotros o tienes algún comentario sobre nuestro contenido, por favor escribe al correo contacto@misionerosdecristoreyperu.com.
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