Su testimonio firme y coherente animó a otros cristianos perseguidos, recordando que la verdad no debe confundirse con indiferencia ni ocultarse por temor.
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Su testimonio firme y coherente animó a otros cristianos perseguidos, recordando que la verdad no debe confundirse con indiferencia ni ocultarse por temor.
El Corazón de Jesús es verdaderamente humano, pero unido sustancialmente al Verbo de Dios, siendo así el mismo Corazón de Dios. Merece adoración.
La Vocación consiste en la aptitud y la rectitud de intención, unidas al llamado de Dios y la respuesta humana. Es necesario querer seguir el llamado.
La Vocación Religiosa no consiste solo en sentimientos o inclinaciones interiores. Debe ser discernida con prudencia y confirmada por la autoridad legítima.
La Virgen María, así como estuvo llena de amargura en los misterios de la pasión, estuvo llena de gozo por la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
Para que se viva con intensa piedad la Fiesta de la Divina Misericordia, el Papa Juan Pablo II ha establecido que se enriquezca con la indulgencia plenaria.
Una anciana, atrapada por un leopardo, clama a la Virgen en medio del dolor. Su fe sencilla abre paso al milagro: la fiera huye y ella salva su vida.
El Corazón de Jesús es la obra más perfecta del amor de Dios. En Él se unen lo más santo del cielo y lo más puro de la tierra para nuestra Redención.
Responder a la Vocación es dejarse guiar por Dios con generosidad y firmeza. Es vivir para Dios, Iglesia y almas. Es decir con fe: “Aquí estoy, Señor”.
El Padre Alba recibió de Dios una naturaleza muy bien dotada y perfectamente equilibrada, en donde la Gracia obró con gran fecundidad.