Consagración

Acto de Consagración al Glorioso Patriarca San José

Gloriosísimo Patriarca San José, a quien la Santa Iglesia invoca como su Intercesor y proclama como su insigne Patrono. También yo, N…, hijo de la Iglesia (y vinculado a la espiritualidad de la Sociedad Misionera de Cristo Rey), acudo a Ti suplicante y me acojo a Ti, no sólo para demostrarte la particular veneración que te profeso, sino para que mi alma, consagrada ya a los Sacratísimos Corazones de Jesús y María, se consagre también a Ti, con iguales sentimientos de piedad.

A Ti pues, ¡oh glorioso San José!, en la festividad de tu santo patrocinio, delante de nuestro Rey y Capitán Jesús, de nuestra Madre bendita y de Todos los Santos y Santas de la Corte celestial, yo te adopto solemnemente lleno de confianza por especial Patrono y al entregarme totalmente a Ti, quiero que todas mis cosas te queden también ofrecidas y consagradas perpetuamente.

Tú en cambio, Padre virginal de Jesús, desde el solio real de tu gloria, vuelve tus ojos propicios y tu paternal corazón hacia este pobre hijo tuyo; escucha mi plegaria, atiende a mis deseos y guárdame bajo tu segurísima tutela y patrocinio. Toma desde hoy el señorío y principado de mi alma, que de hecho y de nombre es ya toda propiedad de Cristo Jesús y de su Madre Santísima. Poséela como tuya, y como tuya no dejes de regirla, favorecerla y defenderla, como defendiste un día a tu Sagrada Familia. Concédeme la gracia de ir conociendo cada vez más íntimamente a tu hijo Jesucristo, haga de Él el centro único de mis amores y me esfuerce por imitarle.

Toma desde hoy posesión de la Sociedad Misionera que de hecho es familia y propiedad de Cristo Jesús. Poséela como tuya y como a tuya, no dejes de regirla, favorecerla y defenderla, como defendiste un día a tu Sagrada Familia.

Por fin, oh varón justo y fidelísimo José, que libraste al Niño Jesús de caer en manos de Herodes, encarecidamente te pido, que no haya jamás fuerza ni asechanza de enemigos, que puedan destruir mi familia defendida por tu patrocinio ni apartar del amor intenso que debe a su rey y Capitán Jesús, a uno sólo de sus miembros. Infúndenos a mí, (a mi esposa y a mis hijos) el aliento necesario para que vivamos del todo consagrados al ejercicio de las virtudes domésticas, y demos ejemplo en todo momento de humildad, generosidad, caridad y celo apostólico. Guárdanos a todos y defiéndenos durante nuestra vida; ven propicio a asistirnos y consolarnos en la hora de la muerte, y haz que entre los suavísimos abrazos de Jesús y de María y los tuyos, exhalemos el último suspiro y en el cielo gocemos para siempre de tu regaladísima presencia. Así sea.

A.M.D.G.

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Redacción SMCR

Las publicaciones firmadas como «Redacción SMCR» son producidas por miembros del equipo de redacción bajo la supervisión del Responsable del Equipo Editorial de nuestro instituto, quien garantiza que cada contenido sea fiel a los principios rectores de la Sociedad Misionera de Cristo Rey. Como nos enseñó el Padre José María Alba S.J., «¿Para qué queremos la vida si no es para gastarla en el Divino servicio?». Si deseas ponerte en contacto con nosotros o tienes algún comentario sobre nuestro contenido, por favor escribe al correo contacto@misionerosdecristoreyperu.com.
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