El Corazón de Jesús es la obra más perfecta del amor de Dios. En Él se unen lo más santo del cielo y lo más puro de la tierra para nuestra Redención.
El Corazón de Jesús es la obra más perfecta del amor de Dios. En Él se unen lo más santo del cielo y lo más puro de la tierra para nuestra Redención.
El Padre Alba recibió de Dios una naturaleza muy bien dotada y perfectamente equilibrada, en donde la Gracia obró con gran fecundidad.
Consideremos que el camino sencillo de la Divina Misericordia se resume en esto: pedir misericordia, ser misericordiosos y confiar en Jesús.
La belleza de la Pascua está en que no solo se contempla, sino que se vive: en Cristo resucitado, cada Cristiano es llamado a una vida nueva.
La Cruz revela el amor infinito de Dios, que entrega a su Hijo por la salvación del hombre, mostrando así el valor de cada alma y la gravedad del pecado.
La Eucaristía es el Don supremo de Cristo confiado al Sacerdote. En ella, su amor se hace presente y transforma la vida del mundo.
A través de la oración, el rosario y una vivencia interior, Anthony comprende cómo María lo conduce a Jesús y a su presencia real en la Eucaristía.
Jesucristo tiene un Corazón filial, modelo para el nuestro, pues también somos hijos de Dios llamados a vivir en amorosa entrega su voluntad.
Acudamos con confianza al Corazón Sacratísimo de Jesús, fuente de misericordia y escuela de humildad y abandono en la voluntad del Padre.
Entre la muerte y la vida, el Escapulario se convierte en signo de Salvación. La gracia de Dios transforma su tragedia en una vida consagrada.