El ejemplo de San Isidro Labrador recuerda al mundo moderno que no basta trabajar mucho: también es necesario vivir unidos a Dios. Cuando el corazón ora, hasta las tareas más sencillas tienen valor eterno.
Contemplamos a San José y a la Virgen María, modelos de vida sencilla y fiel. Ellos nos enseñan a encontrar a Dios en el trabajo diario y en la oración.