San Agustín nos recuerda que nuestra perfección está en Cristo y que sólo unidos a Él encontramos nuestro verdadero camino. Ser santos es volver una y otra vez a Dios, incluso después de nuestras caídas, y descansar finalmente en su amor.
Santa Teresa de Jesús Jornet nos invita a poner a Dios en el centro de nuestra vida y a caminar con la mirada puesta en la eternidad. Así podremos vivir libres, sin ser esclavos de las cosas pasajeras del mundo.