La divina Providencia juntó, sin hacer ningún milagro, unas cartas, una Biblia y una fe de bautismo, para resolver las peticiones de unas oraciones llenas de confianza: la de una buena viuda polaca y la del piadoso matrimonio pletórico de bondad.
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La divina Providencia juntó, sin hacer ningún milagro, unas cartas, una Biblia y una fe de bautismo, para resolver las peticiones de unas oraciones llenas de confianza: la de una buena viuda polaca y la del piadoso matrimonio pletórico de bondad.
Son historias que debían ser muy frecuentes en el siglo pasado. ¡Qué pena que en el presente ya no busquen los enamorados una cita después de invocar a la Santísima Virgen, Madre del Rosario!
El ejemplo de San Isidro Labrador recuerda al mundo moderno que no basta trabajar mucho: también es necesario vivir unidos a Dios. Cuando el corazón ora, hasta las tareas más sencillas tienen valor eterno.
Tu corazón es un templo donde aprendimos a amar, con sacrificios ocultos que nadie puede contar. Madre, tu amor nos sostiene con fuerza dulce y serena, como la Virgen María junto a la cruz y la pena. FELIZ DÍA DE LA MADRE.
No pedimos cosas materiales, sino el corazón y el alma de cada joven. Invitamos a entregarlo todo a Cristo, donde se encuentra la verdadera felicidad.
La edad necesaria del noviazgo «depende» de haber llegado a las circunstancias ideales: Edad de lo conveniente, más lo oportuno, más el momento exacto.
La Virgen María, así como estuvo llena de amargura en los misterios de la pasión, estuvo llena de gozo por la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
Una anciana, atrapada por un leopardo, clama a la Virgen en medio del dolor. Su fe sencilla abre paso al milagro: la fiera huye y ella salva su vida.
El Padre Alba recibió de Dios una naturaleza muy bien dotada y perfectamente equilibrada, en donde la Gracia obró con gran fecundidad.
Consagrarse a San José es un compromiso de imitar sus virtudes y confiar en su poderosa intercesión, especialmente en los desafíos de la fe y la familia.