El soldado portaba consigo un Detente —pequeño escapulario en el cual está escrito “¡Detente! El Sagrado Corazón de Jesús está conmigo – Venga a nosotros tu Reino”— obsequiado al regimiento por la Hermandad del Cristo del Perdón de Elche.
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El soldado portaba consigo un Detente —pequeño escapulario en el cual está escrito “¡Detente! El Sagrado Corazón de Jesús está conmigo – Venga a nosotros tu Reino”— obsequiado al regimiento por la Hermandad del Cristo del Perdón de Elche.
San José escuchó la oración fiel de aquel hombre que sufría en silencio. Lo condujo hasta el monasterio, donde encontró la fe, la paz y la esperanza. Que San José también nos proteja y nos acerque siempre al corazón de Jesús.
San Pío X fue un Papa sencillo, humilde y gran catequista, que dedicó su vida a acercar a todos a Jesucristo. Destacó por su amor a los niños, a la paz y a una Iglesia formada por verdaderos apóstoles.
La divina Providencia juntó, sin hacer ningún milagro, unas cartas, una Biblia y una fe de bautismo, para resolver las peticiones de unas oraciones llenas de confianza: la de una buena viuda polaca y la del piadoso matrimonio pletórico de bondad.
Las redes están llenas de ruido, pero el mundo necesita mensajes que hablen de Dios. Evangelizar también puede comenzar con un simple “compartir”.
El ejemplo de San Isidro Labrador recuerda al mundo moderno que no basta trabajar mucho: también es necesario vivir unidos a Dios. Cuando el corazón ora, hasta las tareas más sencillas tienen valor eterno.
La Beata Imelda vivió enamorada de Jesús Eucaristía desde su infancia, pasando horas ante el Sagrario con un corazón puro y ardiente. Murió de amor celestial después de recibir milagrosamente su Primera Comunión, dejando un ejemplo de santidad y ternura.
No dejemos que las redes se llenen solo de cosas vacías. Compartamos mensajes de fe, esperanza y bondad, porque una palabra buena puede alegrar, sanar y acercar un corazón a Dios.
Tu corazón es un templo donde aprendimos a amar, con sacrificios ocultos que nadie puede contar. Madre, tu amor nos sostiene con fuerza dulce y serena, como la Virgen María junto a la cruz y la pena. FELIZ DÍA DE LA MADRE.
En la Tradición Católica, el toque de campanas no es solo una costumbre, sino un símbolo espiritual que expresa alegría, solemnidad y llamado a elevar el corazón hacia Dios. La campana es la Voz de Dios como se repite siempre.