Santa Rosa comprendió que la gracia de Dios es un tesoro más valioso que cualquier riqueza. Aunque el sufrimiento sea difícil, puede llevarnos a una mayor unión con Dios. Su mensaje nos anima a no quejarnos de las dificultades, sino vivirlas con fe.
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Santa Rosa comprendió que la gracia de Dios es un tesoro más valioso que cualquier riqueza. Aunque el sufrimiento sea difícil, puede llevarnos a una mayor unión con Dios. Su mensaje nos anima a no quejarnos de las dificultades, sino vivirlas con fe.
La vida de Santa Rosa demuestra que la oración debe transformar el corazón y acercarnos a Dios. Su ejemplo invita a amar especialmente a los pobres y anunciar a Cristo con nuestra propia vida.
San Agustín nos recuerda que nuestra perfección está en Cristo y que sólo unidos a Él encontramos nuestro verdadero camino. Ser santos es volver una y otra vez a Dios, incluso después de nuestras caídas, y descansar finalmente en su amor.
La historia de Santa Mónica sigue hablando al corazón de jóvenes y adultos, porque nos enseña a afrontar las pruebas sin dejar que el desánimo tenga la última palabra. Con su ejemplo descubrimos que la paciencia, el amor y una fe perseverante pueden transformar profundamente nuestra manera de vivir.
En el camino para ser un católico no practicante, el punto central es el abandono de la Misa dominical. Nunca encontrarás un motivo positivo para dejar de ir a Misa, que sea virtuoso, es decir que provenga de algo valioso, que dé valor al acto de no ir, que demuestre que es mejor no ir que ir.
El calendario cita, entre los santos, a san Bernardo de Claraval, gran doctor de la Iglesia, que vivió entre los siglos XI y XII (1091-1153). Su ejemplo y sus enseñanzas resultan muy útiles también en nuestro tiempo.
Santa Clara, virgen, que, como primer ejemplo de las Damas Pobres de la Orden de los Hermanos Menores, siguió a san Francisco, llevando una áspera vida en Asís, en la Umbría, pero, en cambio, rica en obras de caridad y de piedad. Enamorada de verdad por la pobreza, no consintió ser apartada de la misma ni siquiera en la extrema indigencia y enfermedad († 1253).
La Iglesia celebra hoy a san Alfonso María de Ligorio, obispo, doctor de la Iglesia, fundador, y uno de los grandes pastores que supo responder, con lucidez y ternura, a las necesidades espirituales de su tiempo.
La vida de San Ignacio nos recuerda que ninguna historia está perdida cuando Dios entra en ella. Las heridas pueden convertirse en fuente de gracia; los fracasos, en el inicio de una misión; y un corazón que parecía buscar únicamente el éxito humano puede llegar a convertirse en un instrumento para transformar el mundo.
El Apóstol Santiago, el Mayor, fue el primer mártir de los apóstoles. Santiago fue uno de los doce Apóstoles de Jesús. Vivió con Él, lo conoció y se encargó de extender su Reino y la Palabra de Dios.